Carnicería Francisco Rodríguez Coello. Calle Noviciado, 20. Barrio de Universidad

El establecimiento está regentado por Francisco Rodríguez Coello, profesional que llegó a Madrid con 18 años, el mismo recorrido lo habían realizado años antes sus hermanos, pero con 13 años. El destino que le esperaba era el de trabajar como aprendiz. Su destino, una carnicería en el número 9 de la calle Noviciado, justo en frente de la actual. Posteriormente, recorrería otras dos, también situadas en la misma calle hasta establecerse definitivamente en la actual. Su predecesor fue David Benito, quién no solo proporcionaba productos cárnicos, también elaboraba embutidos propios.

Sin embargo, de todas los establecimientos citados, el mas importante era el número 9, regentado por un familiar, Alfonso Coello Núñez. El fue que quien le cobijó cuando llego a la ciudad y el fue quién le enseñaría el oficio.

IMG_2091Alfonso fue el primero que dejo el pueblo natal, Riego de Ambrós (León) para mejorar su vida. En la calle de Noviciado existe un bloque de edificios protegido, los números 7 y 9. Su estructura arquitectónica es muy simple: dos plantas, con tiendas en el bajo, viviendas en el superior y patios traseros. En el número 9, haciendo esquina con la calle Amaniel, hoy en día funciona una pescadería. Sin embargo, hace años éste espacio era compartido con una carnicería. Pues bien, aquí llegaría Alfonso con 15 año, fijando su “residencia” en la cueva. Con el paso de los años, con un gran esfuerzo y mucho trabajo se haría con la tienda. Él y su mujer, impulsaron un negocio que no dejó de crecer y de ofrecer buenos rendimientos económicos. No sólo se servía carne, la especialidad era la elaboración de embutidos; productos que se vendían, incluso, en puestos callejeros, aunque la mayor parte de las ventas se conseguían gracias al reparto a domicilio. Cuarteles, hoteles, etc., recibían puntualmente el suministro. Los beneficios debieron ser importantes, pues Francisco nos indicó un curioso detalle: el único coche aparcado en los alrededores era el de Alfonso.

IMG_2104El relato de Francisco continúa, aunque con tintes nostálgicos, pues recuerda un tiempo imposible de recuperar, cuando esta zona contaba, junto a las cuatro carnicerías de Noviciado, otras dos localizadas en las cercanas calles. Había negocio y clientela para todas. En 2015, solo ha sobrevivido la suya, siendo la única para toda la zona y está condenado a competir con los supermercados instalados en los alrededores.

El local distribuye todo su espacio entre tienda y trastienda, junto a una cueva a la que se accede desde la sala de despiece. A primera vista, el aspecto actual del establecimiento es el resultado de dos reformas. Una más reciente y ejecutada con un espíritu modernizador y de adaptación a las normas de sanidad, la otra, anterior, tendría como resultado la apariencia actual. Por tanto, debemos dejar a un lado la fachada y los mostradores refrigeradores, por lo que nos centraremos en aquellos elementos que han sobrevivido, fundamentalmente paredes y trastienda, que en su conjunto nos recuerda otra carnicería del barrio, la ubicada en la calle Espíritu Santo.

IMG_2097IMG_2098Las tres paredes de local cuentan con un friso, de unos dos metros de altura, de placas de mármol gris claro con vetas de impurezas más oscuras. El resto, hasta el techo, tiene un alicatado blanco. El techo, de escayola, contiene la típica gruesa moldura decorativa. Asimismo, en la pared lateral derecha fueron colocadas varias baldas de mármol, las mismas que las utilizadas en otras carnicerías y mantequerías madrileñas de la misma época. La primera de ellas se utiliza como mesa auxiliar. Del mismo momento y con materiales semejantes, aunque hoy en día esté cegado, junto a la puerta de acceso a la trastienda, se localizaba en ventanal que permitía el transito de las piezas entre la tienda y el refrigerador.

IMG_2103En la trastienda, aunque el espacio no es muy amplio, se localizan tres estancias, la habitación para el refrigerador, una sala de despiece, y al fondo una pequeña oficina. En la sala de despiece aún se conserva la vieja mesa, con la superficie de mármol, destinada a ese fin.

No cabe duda, la de Coello forma parte del conjunto de establecimientos construidos o reformados durante la Postguerra, en algún momento de la década de los 40.

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