Carbones Lorences. Calle Sierpe, 5. Barrio de La Latina

Uno de las grandes transformaciones, positiva para el ser humano, ha sido la evolución de los recursos energéticos vinculados al uso doméstico. Varias puedes ser sus modalidades, tantas como sean las necesidades, como: la iluminación, la calefacción, la refrigeración, el agua caliente, la preservación o la preparación de los alimentos, etc. Estas podrían ser las velas, las luminarias, el carbón, el gas la electricidad, el sol, el viento, etc.

En cualquier caso, desde siempre, las necesidades básicas para cualquier familia, han sido iluminar la oscuridad, generar calor para combatir el frio y preparar alimentos. Otra de las posibilidades, la de contar con agua caliente, dependía de un detalle, no menor, la existencia o no de agua corriente.

Brasero

El Brasero, ilustración de M. Espí. Blanco y Negro (11-I-1908)

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“Una nota del gremio de carboneros”. ABC (11-I-1918)

Uno de los recursos energéticos domésticos más común, incluso durante el siglo XXI, es el carbón. Alrededor de este producto giran dos conceptos la carbonería y el carbonero. Pues bien, en Madrid, durante buena parte del siglo XX, hasta que se generaliza la bombona de butano o se hacen mas restrictivas las normas anticontaminantes, era muy común la presencia de varias carbonerías en los barrios. Además, estos establecimientos eran un lugar básico y de referencia en la estructura social y comercial para la mayoría de los vecinos de la zona. Allí, atendía el negocio el carbonero, una figura tiznada de negro. El polvo del carbón cubría sus manos y su cara, transformándose en una figura tiznada de negro. Siempre manejando sus herramientas, una pala cuadrada, un hacha, una báscula y los sacos. Igualmente, es sobresaliente el conjunto de aromas, olores vinculados al carbón o la madera recién cortada, que en mi caso me retrotaen a la infancia. También es respetable los vínculos visuales, pues los espacios son muy parecidos, con los fondos negros, las celdillas separadas para los distintos carbones, los travesaños horizontales colocados para cerrar dichas celdillas, la particular báscula de pesado, brillante y pulida por el uso, y los sacos. Otro de los recuerdos entrañables era observar la llegada de los camiones, también ennegrecidos, con la carga de reemplazo, los mozos vestidos con unos sacos, que les cubría también la cabeza, que cansina, pero constantemente, descargan varias toneladas de carbón y las introducían en la carbonería.

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Cocina económica

Lógicamente, la actividad más frenética se desarrollaba durante el invierto, mientras que con el buen tiempo, la actividad, aunque se mantenía, se reducía bastante el ritmo. Mientras que el carbón se paleaba, la madera se cortaba para transformarla en astillas, labor que obligaba a los carboneras a iniciar su jornada en la madrugada.

Al margen de uso doméstico del carbón, la ciudad de Madrid también contaba con pequeños establecimientos, como licorerías, farmacias, etc., que para su trabajo también contaban con cierto tipo de instalaciones que implicaba el uso del carbón.

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Plancha metálica de calor

En la carbonería se amontonaban la leña y el carbón de distintas calidades –mineral y vegetal- y, por tanto, los precios eran distintos, tan diferentes como la propia clientela. En las casas, salvo que dispusieran una carbonera, no podían almacenar grandes cantidades de carbón, por lo que era muy habitual la visita periódica, portando un cubo, a la carbonería más próxima. Por su número e importancia se llegó a constituir un gremio de carboneros. De su actitud dependían ciertas cuestiones transeúntes, como los precios o el abastecimiento. Por lo tanto, las carbonerías podían intervenir en el devenir cotidiano de la ciudad.

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Construcciones en la Ciudad Línea, modelo de hotel de planta baja. Como características de calidad se oferta la cocina de carbón vegetal y mineral. La Ciudad Lineal. Revista de higiene, agricultura, ingeniería y urbanismo, IX, 235 (20-V-1905)

Las casas del siglo XIX, muchas hasta los años ochenta del XX y algunas hoy en día, contaban con dos equipamientos vinculados al carbón braseros y una cocina económica. El primero servía para general calor y en su entorno –incluida las famosas mesas camillas- giraba buena parte de la actividad doméstica y las relaciones familiares. El segundo cumplía varias funciones, como la elaboración de los alimentos, la calefacción, el reciclaje de residuos domésticos, el planchado o la generación de agua caliente. Estas placas metálicas permitían cocinar los alimentos e incluso el asado. Durante el invierno, su uso continuado era una fuente importante de calor. La mayoría de los residuos domésticos contribuían a producir energía, pues servían de combustible. Aprovechando el calor generado, se calentaban las plantas metálicas usada para planchar la ropa. Y, si se contaba con la presencia de agua corriente, una de sus tuberías pasaban por la cocina, el líquido, caliente, se acumulaba en un gran deposito situado sobre la propia cocina.IMG_0157

IMG_0174IMG_0159IMG_0162 IMG_0173Hoy, en 2015, cuando las cocinas económicas han desaparecido, cuando la mayoría de las calefacciones centrales a carbón han sido reconvertidas, habría supuesto la extinción de este tipo de establecimiento y del oficio. Sin embargo, la ciudad de Madrid aún conservan algunas carbonerías. Su supervivencia se sustenta en varias causas. Aún siguen funcionando algunas cocinas económicas domésticas, se sigue usando el brasero, las barbacoas, las chimeneas rústicas o los numerosos establecimientos vinculados a la restauración que siguen utilizando el carbón vegetal. Una agradable sorpresa.

El primero de los establecimientos vivos seleccionados, con intención de homenaje, es la Carbones Lorences, un negocio familiar, regentado actualmente por Arturo, la segunda generación. Sin embargo, este local, situado en la calle Sierpe, realmente fue fundado en 1900, aunque cambio de titularidad en los años cincuenta, pasando a manos del asturiano Lorences. Desde siempre, también hoy, sirve a todo el entorno de La Latina y de la calle Toledo y es una institución den el barrio.

La carbonería no ha cambiado, con sus celdillas para los distintos tipos de carbón, para la leña, el espacio reservado para la báscula y la estrecha oficina junto a la entrada.

Sito web: http://www.lorencescarbones.es 

El País (2006) “Pienso jubilarme aquí a pesar del gas natural’. Arturo Lorences es uno de los últimos que carboneros que quedan en Madrid”. El País, 29 de enero. Disponible en: http://elpais.com/diario/2006/01/29/madrid/1138537468_850215.html

Arturo

Gremio de carboneros

El carbonero, el brasero y las carbonerías en Aranjuez. Nueva Pincelada del Cronista de Aranjuez José Luis Lindo https://joseluislindo.wordpress.com/2014/03/14/el-carbonero-el-brasero-y-las-carbonerias-en-aranjuez-nueva-pincelada-del-cronista-de-aranjuez-jose-luis-lindo/

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